Muchos defendemos el rol como una actividad sana, la cual gracias a la imaginación es barata... Bueno, barato no es comprarse tres manuales de cincuenta euros cada uno junto a los dados de siete euros, las miniaturas, etc. Pero la realidad es que es común asociar los juegos de rol con el consumismo por mucho que alguno lo pueda negar. Algunas cosas necesarias y otras innecesarias suponen una inversión inicial siempre que, no nos engañemos, está fomentado por nuestro afán coleccionista más que el práctico.
Con material más genérico podemos jugar a diversidad de juegos tradicionales, indie o incluso comercial que no necesite de complementos más específicos que piezas, monedas, planos, etc. El ejemplo más clásico es el de la baraja española o francesa, que sirve para jugar a gran cantidad de juegos por si misma o con más componentes (vease las fichas). De igual forma podemos usar cosas cotidianas, o reutilizables, en nuestras nuestras partidas de forma más o menos elegante y económica. Aquí van algunos ejemplos, con imagén, que os dejo: