sábado, 5 de enero de 2013

[Ambientación] Lovecraft, el profeta incomprendido

Lleno de estereotipos y alguna que otra pequeña broma interna, os presento unas semillitas (que tampoco es que tenga tanta chicha, seamos sinceros) para generar o modificar, o lo que buenamente pueda el narrador, investigaciones de los mitos:



En algún lugar de Nueva Inglaterra de finales del siglo XIX nacío un joven criado en la soledad. Paso su niñez y adolescencia entre los volumenes de su abuelo, donde a su forma descubría el mundo del pasado y temía un futuro cada vez más incierto. Entre reflexiones sobre su propia existencia encontro unos documentos familiares, diarios e informes, que le hicieron estremecerse y lamentarse de la propia existencia del ser humano. Cuanto más investigaba, cuantos más fuentes externas a Providence confirmaban sus temores, más odiaba el conocimiento que el tenía. El ser humano es un mero peón de fuerzas más allá de la razón, nuestro mundo es un grano de arena en la inmensidad del espacio y el tiempo que será borrado en alguna de las notas que conforman la melodía del rey Cronos, si el fuera realmente el rey...

H.P. Lovecraft puso su alma en advertir a la humanidad del peligro de los mitos. Fue malinterpretado en su obra, deformado por sus seguidores e incluso millares de personas juegan cada semana con los mitos. Irónico que el juguete juegue con su verdadero jugador. El siglo XXI es un mundo que bien hubiera temido nuestro amigo Howard: la ciencia llega a un punto que el ser humano no puede ni siquiera comprender ni asimilar. La confianza en ella no es que sea ciega, es que los hombres nos sustentamos en lo desconocido y confiamos en que funcione. Creemos en la razón, los que nos llamamos desarrollados abandonamos a los dioses y en el mejor de los casos, sin entrar en detalles, decimos que algo habrá.

El siglo XXI es el mejor caldo de cultivo para el enloquecimiento. La visión de los mitos desgarra nuestra cosmovisión de ciencia y antropocentrismo, devora nuestro yo y nos hace suplicar por creer en lo que no pudimos creer. En épocas pasadas estos seres inexplicables hubieran sido más aceptables en el mundo. Y para aquellos que han jugado con los mitos será peor. No podrán asimilar que sus fantasías existan, cualquier información que conozcan será parte de las mentiras que formaron los seguidores del profeta. Intentaran hacer algo cuando en realidad no pueden hacer nada.

Amigo guardián que estas leyendo esto. Hagamos lo que hagamos somos instrumentos de fuerzas superiores. Haz un favor a tus camaradas y hazles descubrir que no saben nada de los mitos. Dejales actuar y que aprendan por ellos mismos que son marionetas, que los antiguos dioses no necesitan de sirvientes para actuar, que ellos serán los guías de su propia perdición. Enseñales que la verdadera felicidad es la propia indiferencia de ser en uno verdugo y víctima.

No hace falta advertir que esto es una dramatización y ficción. ¿Verdad? 
Advertido quedas no rolero.